viernes, 25 de febrero de 2011

¿Recuerdas cómo era La Radio?



La radio forma parte del sonido ambiente de cada uno de nosotros. A través de nuestros receptores hemos de recordar momentos de nuestra historia, la general, la histórica, y la personal... la histórica.Y es justo allí, al recordar cuando algo escuchado nos hizo ver o nos hizo sentir parte de algo que la radio marca algo de nuestro espíritu.

¿Recuerdas cuando escuchaste esa canción que nadie pasaba? ¿Cuando esas voces dijeron eso que querías escuchar y nadie decía? ¿Cuando levantaste el volumen o la aferraste a tu oído porque sentías que eras parte de eso? ¿Recuerdas cuando la radio te hablaba a ti?

La historia de la radio es historia de rebeldía, de revoluciones anunciadas, de instantes de tus días y noches, y sobre todo de resistencia. La radio es rock, rock and roll Radio. No porque sea su música original ni obligada, sino porque comparten la misma esencia: "Nacimiento", tomar un formato creado para comunicaciones militares y hacerlo propio porque daba mucho más que para eso. "Revolución", porque nada fue igual desde su aparición basada en la necesidad de comunicar y su actividad es permanente, obligándose a sacudir su propia fosilización. Y "Resistencia", porque aunque nuevos sistemas llegaron no pudieron agotar su esencia, simplemente porque su esencia es la palabra, la música, el silencio, el sonido... cosas tan simples; tan simples que son mágicas e irreductibles y aunque su historia serpentee entre el negocio, lo políticamente correcto, lo establecido y lo reglamentado, siempre trata de sacudirse de su lomo la garra del control.

Pero cuando me pregunto si recuerdo cómo era la radio, otras cosas vienen a mi mente. Momentos más íntimos donde algo que salía de aquel parlante me producía sensaciones ya no solo de compañía sino de "algo está pasando aquí, ahora, y este es el sonido de mi propia vida".
Era un tanto lógico que quienes alguna vez tuvimos esa sensación queramos transmitirla. Ahora que "En Caso de que El Mundo se Desintegre" cumple su duodécimo aniversario recuerdo que no nos propusimos más que... hacer radio y deseando que al menos unos pocos tuvieran aquella misma sensación.

No es casual que sean personas, no empresas, las que alimenten su, nuestro, espacio, para poder seguir adelante. Porque son ellos, Dragones Dorados, los que hacen posible que sigamos rindiendo ese homenaje silencioso a los que hicieron resistente este medio de comunicación. Y no es casual, tampoco, que el mismo espacio se cubra de "desintegrados", integrándose, haciendo suya la comunicación, dándole sentido a palabras y sonidos, porque ellos son los que permiten que nunca olvidemos como era, y como es, la radio. Recordando que la radio es lo que tu necesites que sea, y es cuando buscas... subes el volumen... y sonríes como diciendo: esto es mío, yo estoy ahí.

¿Y? ahora sí ¿Recuerdas como era la radio? Nosotros sí, y es gracias a todos ustedes. Brindamos por esa esencia que hace a la resistencia de la radio a través del tiempo. Larga vida y salud!!!! Lee el texto completo en: Historia Radio Canaltrans
El Pirata

sábado, 1 de enero de 2011

Pòngale por caso... encaso

Encaso es un hàbito, una adicciòn y una dosis necesaria que alimenta, que nutre y enflaca. Encaso es una telaraña que atrapa o amedrenta, una red anòmala, bicèfala, hiriente e inofensiva.

Encaso es un gobierno de mayorìa absoluta, cuyas elecciones se dieron en la farahouse al calor de las chelas. Encaso es un pequeño lujo burguès que no cuesta nada y nos va la vida en ello.
Encaso es una comunidad imposible! Un grupo de gruppies que besa y da autògrafos a sus estrellas favoritas, que colecciona pòsters en forma de fichas que la luz del dìa siguiente diluye.
Encaso es un fusil disparando verdades colectivas o ìntimos pensamientos teñidos de dolor y ansia, de alegria y vanalidad, pòlvora que al explotar mata y acomoda. Encaso es una idea, un rayito de luz que hace que el polvo se vea, que el humo del cigarro se convierta en arte.
Encaso es una sopa calientita cuando afuera hace frìo, un golpe en el dedo chiquito del pie, lo bueno y lo malo de estar vivos. Encaso es un puño que paraliza, que empuja, que abraza.
Encaso es una causal de divorcio y un vàlido motivo para enamorarse, el futuro amenazador y el càlido refugio de una vieja historia. Encaso es tu reflejo con una buena compañia al lado… alado, completo, asqueroso y fràgil, lloròn y valiente, poderosa y absurda.
Encaso es algo serio, si no desliza hacia abajo prueba a ponerlo al revès, si se iluminan tres lineas rosas, felicidades: estàs a punto de parirlo!!!
arafly

domingo, 22 de marzo de 2009

Diez años!!!

En 10 años muchas cosas cambian, otras se mantienen igual, y sin duda nosotros no somos las mismas personas 10 años después. Son tantas las cosas que hemos aprendido en este tiempo que numerarlas todas sería tedioso, pero es notable como un hecho que comenzó insignificante y soñado se convirtió en realidad y nos hace tan dichosos. Como habrán notado la emoción nos embarga y pensar que esto que soñamos hace 10 años sigue al aire es un orgullo que nadie nos quita. Hace diez años jamás imaginamos que serian ustedes mismo, quien escudo y espada al frente serían los más fieles defensores de este espacio de libre expresión y comunicación que aún sigue vivo gracias a usted. Son 10 años de agradecimiento, de buenas y no ten buenas, una década en que aprendimos que no estamos solos y que ustedes son lo más valioso que tenemos.

Como siempre: Gracias y feliz aniversario Desintegrados!!!!!

El Pirata


lunes, 9 de abril de 2007

El viaje...

Un voraz viento perturba por enésima vez el tranquilo meneo interestelar de la Maria Tijuana. La nave como siempre, era movida por las apacibles mareas de meteoros que inundaban el cosmos, donde desde hacía ya varias décadas un grupo de “extraños seres” habían decidido evadir la mutación terrestre y se dedicaban a peregrinar por confines del espacio cósmico.

Aunque el viaje inicial lo emprendieron solo cinco tripulantes, con el correr del tiempo fueron encontrando a su paso originales seres “non-mutados” que se fueron sumando al viaje y que como ellos, habían escapado de la tierra y sus nuevas leyes de convivencia. El Código de los mutantes en el poder permitía una accesibilidad casi ilimitada a todo, todo podía ser usado, destruido, aparentemente nada estaba prohibido, con excepción de Amar, Vivir y Pensar. Pero siempre a la misma hora y en un sitio que los radares identificaban como: ningún lugar, un gran torbellino atrapaba a la María Tijuana, súbitamente el timón de la nave comenzaba a girar y empezaba un desplome que parecia no tener fin.

El orgullo del Capitán, hombre de importante trayectoria en la dirección de empresas complicadas, resultaba gravemente herido cada vez que con arriesgadas maniobras intentaba en vano combatir a su eterno enemigo, el viento, quien al final movía a la nave a su voluntad. Una vez que entraban a esa extraña corriente, no había marcha atrás, los controles dejaban de funcionar y la caída iniciaba sin remedio alguno.

Este inusitado hecho ocurre todos los días, mientras todos los tripulantes aún duermen. Todos menos el Mico, para quien el día es ya viejo, sus febriles manos han estado horas reparando los aparatos que dañó la ultima vez que, enojado con el Capitán, inició una lluvia de vasos en su contra, alcanzando los controles maestros de la Maria Tijuana.

Cuando éste se percata de que una vez están cayendo en el agujero de siempre, hace malabares por mantener unidas las micrométricas piezas que con tanto trabajo ha reparado, mientras que una pinza de corte, una llave de cruz y un sinfín de herramientas caen sobre su cabeza por el descontrolado descenso. Cuando logra tener las manos libres y en vista de que no pudo rescatar nada del trabajo que estuvo haciendo, se conforma con lanzar una larga lista de blasfemias en dirección de la cabina de Capitán quien en vano intenta tener autoridad sobre el tablero de control de la Maria Tijuana, la cual sigue en franca picada.

Las incesantes turbulencias despiertan irremediablemente a la Muda, quien es la que más sufre las inclemencias de tan violentos movimientos. Semidormida acompaña con su cuerpo el ritmo del tambaleo pensando que aún se encuentra en medio de la muchedumbre del antro en el cual estuvo la última vez. Cuando logra despertarse completamente y se da cuenta que esta en la nave, aprieta el botón de pánico, mientras trata de rescatar de la destrucción su gran cantidad de pertenencias.

Al final su cabina queda hecha un absoluto caos, miles de cosas vuelan en ese pequeño espacio sin que ella pueda evitarlo. Al final del descenso ya en calma, su cabina es ocupada por una gran montaña de ropa, pastillas de colores y objetos personales variopintos. Observa detenidamente el desorden, bosteza en silencio resignada, mientras resbala dentro de una diminuta falda, mete sus radiantes piernas en un par de medias transparentes y se abrocha el único botón de la blusa. Se ve al espejo y verifica que todo esté en su lugar… sonríe.

El Pirata aún aletargado se da cuenta de que algo está pasando y abre un solo ojo, escudriña toda la cabina sin alarma, da un par de vueltas en la cama y vuelve dormir. Cinco minutos más tarde termina de despertarse con el aroma del café que ya está listo sobre el buró. Bebe un sorbo, enciende un cigarro, toma el último de sus escritos para echarle un vistazo pero tres segundos mas tarde lo abandona, mientras piensa que tarde o temprano tendrá que dejar de escribir.

Rebusca en su cabeza los sueños aún frescos pero no consigue recordar nada de la estéril noche, se acerca a la ventana y se da cuenta que el descenso de la nave ya término. La cabina del Pirata no muestra daño alguno ya que, como todo viejo lobo de mar, ha tomado medidas que impidan que su tesoro se vea deteriorado: un acervo bibliográfico que la mismísima Alejandría envidiaría, cientos de libros de todos tamaños y espesores caprichosamente ordenados por épocas históricas descansan en finísimos muebles de maderas exótica acompañados por una, también envidiable, selección de vinos.

Revisa que todo esté bajo control y tomando sus lentes de sol, se asoma por la ventana: el paisaje le ofrece un negro más profundo que todas las noches juntas y fija su mirada en la delgada luz azul que lejana le indica que todo está a punto de comenzar. Con la taza del café en mano sale de su habitación, camina el estrecho pasillo principal de la nave, va recorriendo una a una las cabinas asegurándose de que la Muda y el Mico ya están despiertos, voltea hacia la torre interna y con la mano del garfio levantada saluda al Capitán Vinilo, quien responde de mala gana.

Al final del pasillo se detiene, observa a través de una pequeña ventana el interior de la última cabina, mueve la cabeza en señal de descontento y se dispone a entrar. El Sr. Lagartija descansa en su cama con una dulzura casi cínica que solo los niños poseen. Su cola y su lengua están perfectamente alineadas en el borde de la cama, está totalmente desnudo, tiene solo puestos audífonos, guantes y botas. Hay catorce pantallas de diferentes tamaños en cada uno de los rincones de la cabina, todas encendidas con extraños conciertos de música o canales porno. Un sinfín de envases de pintura en aerosol adornan aleatoriamente el piso al igual que diversas botellas de licor vacias, junto a una serie de pequeñas piezas cuadradas en color verde lagarto que se usan para un extraño juego de mesa llamado nominó.

El Pirata lo toma de los pies sacudiéndolo con dificultad, ya que las botas hacen del cuerpo del Sr. Lagarto un pesado bulto. No despierta. Prende otro cigarro buscando la estrategia adecuada en el preciso instante en el que entra campanita quien comienza revolotear alrededor de la cabeza del reptil. Con su diminuto, pero puntiagudo badajo inicia a propinarle una serie de sutiles piquetitos en la nariz que al cabo de unos segundos terminan despertándolo. Un estridente estornudo que retumba en toda la Maria Tijuana, indica a toda la tripulación que es hora de iniciar el día.
Si que si.
Adormilados todos, se reúnen e intercambian opiniones acerca del enésimo descenso involuntario mientras preparan las provisiones necesarias para saltar al exterior del universo que ya los espera. Salen en fila, todos a excepción del Capitán quien se queda pendiente de la nave. El que encabeza la procesión es el Mico, quien se encarga de verificar las condiciones externas y una vez que ha dado la indicación, se dirigen hacia la luz azul que los espera en el horizonte.

Flotando lentamente pero pendiendo de un mismo hilo, todos avanzan expectantes de lo que les espera en esta jornada. Una vez que han llegado al origen de la luz, se asoman y sus ojos se encienden al admirar el hermoso planeta azul. Se dice que para ciertas cosas no tenemos memoria y la contemplación de éstas, nos hace sentir que es la primera vez que las vemos. Esta es la exacta sensación que conmueve a los mariatijuanenses al ver desde arriba y en todo su esplendor, la tierra.

Nostálgicos por los recuerdos que los agolpan de su estancia ya lejana en ese hermoso planeta, van soltándose del hilo que los mantenía juntos. El Mico ahora va detrás, pero cercano para proveer de las cosas que los demás van necesitando para el viaje.

La Muda se acerca al Sr. Lagartija y al Pirata, en cuyas manos pone una hermosa red de pescador hecha con extraños minerales, que éstos toman de los extremos, mientras resbalan en par hacia el interior de la orbita terrestre.

Ella sigue solo un paso detrás de ellos. El Mico los observa y desdobla un gran portafolio con miles de sofisticados aparatos que miden cada una de las cosas que necesita ser medidas para la pesca recién emprendida de las estrellas brillantes.

El Sr. Lagartija aún adormilado pero atento, parece más emocionado que otras veces, sus grandes ojos se abren aún más al ver que en esta ocasión hay estrellas grandes, mientras el Pirata pone especial atención a las estrellas mas pequeñas para no perderlas.




Hay algo particular en la atmósfera hoy y ambos se dan cuenta de ello, no solo ha aumentado el número de estrellas, ahora los orígenes son diversos ya que éstas cintilan justo arriba de todos y cada uno de esos grandes pedazos de tierra llamados continentes. El resplandor se ha generalizado y aunque no llega a cubrir la totalidad de la extensión del planeta, están por todas partes.

Siguen avanzando y después de algunos minutos, se dan cuenta que la red que llevan es ya insuficiente para lo que han pescado. La Muda se acerca, abre un pequeño contenedor que succiona las estrellas y libera la red para que sus compañeros puedan seguir haciendo su labor.

Esta vez las horas pasan y no logran terminar, al Mico se le ve cansado y de mal genio, la Muda intenta en vano pasar el tiempo maquillándose por enésima vez, mientras que el Capitán ha ya hecho varios llamados a la tripulación para ver si todo marcha correctamente. Pirata y Lagarto prosiguen la recolección, exhaustos pero con una emoción que los desborda.

Después de algunas horas terminan. La Muda ha llenado ya más de dieciocho contenedores sabiendo que la pesca esta vez fue más que otras veces, pero sin la más pálida idea de cuánto llevan dentro de esas pequeñas cajitas a las que la Muda se aferra enérgicamente. El Capitán los espera ya en la puerta de la nave evidentemente preocupado por la tardanza, una vez que los ve acercarse, respira aliviado. Ya dentro del salón central de la Maria Tijuana, van abriendo cuidadosamente una a una las cajitas.

lunes, 26 de marzo de 2007





Ahí están, las múltiples vidas de los desintegrados en cada una de las luces recolectadas. Pensamientos de seres “non-mutados” que son historias o pedazos de ellas, son momentos, son lagrimas, son miedos y presunciones, trozos de sueños que éstos lanzan como llamados de auxilio para que sigan vivos los pocos espacios de conciencia que han quedado intactos en la humanidad. Al salir, se van desdoblando así, intrascendentales o fundamentales en la vida de quien las lanza, tienes diversas formas y tamaños, algunas sin nombre y otras con viejos rostros, pero todas, sin excepción, brillantes.

La tripulación va hilando una a una las estrellas, hasta formar una gran tela multicolor que cubre toda la sala principal de la nave. Esta vez se desborda ocupando cada uno de los rincones de la Maria Tijuana, el gran manto toma vida y sale al espacio creciendo hasta transformarse en un gran manantial que va tintineado música que el aire se encarga de divulgar por todo el universo.


Años luz mas tarde, pero en ese mismo instante, los tripulantes despiertan por segunda vez. Están en la orbita acostumbrada sin descensos y sin estrellas, solos y en silencio. Tienen todos en la boca el sabor amargo de una resaca, dolor de cabeza, confusión.

El primer sonido que se escucha es un gemido de la Muda quien se estira para evitar el llanto. El Capitán ha perdido el casco y atemorizado sigue conduciendo la Maria Tijuana, quién sabe a dónde.
El Mico intenta en vano detener al Sr. Lagartija que baila frente a un espejo y suelta la última bocanada de humo que le ha dejado el paseo, mientras el Pirata sostiene en sus manos un extraño sobre luminoso con la leyenda: devuélvase al remitente.

martes, 13 de marzo de 2007

Camino hacia ningún lugar, allá vamos...


Todos los elementos del concepto "En Caso de que el Mundo se Desintegre" son una idea original de Trans Producciones. Copyright 1998/2006 & COPY canaltrans.com Radio ECDQEMSD Todos los derechos reservados. Registro de propiedad intelectual Nº 041498. Las Ilustraciones son creación del talentoso Fer Alejandrez. La protección corre a cargo del Niño Elefante. Lo unico que hice fué: (re) (des) (trans) scribir lo que hace sentirme una verdadera desintegrada.


Atte. Ara Fly