miércoles 4 de noviembre de 2009

Dos Mil Emisiones

Primera fila del palco central, el teatro más delgado que otros viernes, la gente hoy no quiere armonía, se entretiene bulliciosa en otras cosas, mas simples, menos agudas. Hoy en el escenario, las historias de los desintegrados brillan emancipadas de la luz central de la nave que se descompuso en último de los ensayos, cuando el colérico megáfono en manos del Lagarto se elevó hasta los controles maestros de la iluminación. Este percance le dio al programa una atmósfera especial, casi suicida.

El escenario en azul, parecía inmenso para la tripulación que se disponía al inicio de otra emisión más, que ansiosos preparaban los quehaceres cotidianos que hoy eran adornados por un número, un gigante número que en el telón de fondo resplandecía diciendo:

D O S M I L

El Capitán se puso de pié, endosaba su casaca de lujo, caso y botas recién lustrados. A pesar de que se le veía contento, cada tanto fruncía el ceño y en voz baja repetía una extraña frase con la que parecía exorcizar el pánico escénico que lo agolpaba: rrospe ed damier, rrospe ed damier, rrospe ed damier.

La función inició con diez minutos de retardo. El Capitán alzó la batuta y la Muda comenzó a tocar la flauta con soltura, aturdida a ratos por los timbales que le quedaban justo detrás en manos del Mico; el Pirata y su violín, como siempre protagónicos; el Lagarto bailaba más desenfrenado que otros días, mientras el Capitán trataba de tenerlos a tono sin éxito.

El primero en salir a escena fue Don Gabriel de Houston, es de buena suerte que él inicie el show. Las luces en amarillo, azul y rojo iluminaron el rostro de Gabo quien nos habló de cómo una vez se apareció el diablo en Pereira y quien lo vio lo dibujó con manos de niño. No se hizo esperar la oportuna acotación del Lagarto, que en ese momento dio vida a una nueva profesión, - la persona que vio al diablo debía haber sido un caturicurinista- mientras el Pirata aspiraba en vano aire para no sofocarse de la risa. Cuántos recuerdos nos trajo a la mente Gabriel cuando nos contó de su Mico, del Niño Elefante tatuado en sus carros, de sus flores clonadas y sus hongos caseros.

Nos dijo también como hace cuando le viene un síndrome de abstinencia de su natal Locombia, va al Consulado de Houston para pegarse tremenda sobredosis de colombianidad frente a la foto del querido Doctor Varito, si el mismo de las fosas llenas de hermanos masacrados. Cuando habló de sus estampitas, una lagrima se dibujó en sus ojos, me faltaba el Dodo decía desconsolado, muchos no le creyeron pero era cierto, todo lo que dice Gabo es mágicamente cierto.

El Poeta Analfabeto entró al quite y para conjurar el momento emotivo, nos contó de las estrategias bélicas que usan las gaviotas para atacar, mientras el Pirata repetía por enésima vez: no se publican fotos de parejas, no se publican fotos de bebes y sobretodo no se publican fotos de parejas de bebes…

Aaron de Alzira entro corriendo con su carnet de conducir en la mano y nos dijo que no aguantaba el dolor de sus múltiples llagas, cuando la Batangera entró con seis de sus amigas de la mano de Rosa Claudia para decirle a su madre: a todas nos dieron bomba. Los aplausos no se hicieron esperar, mientras la Diva de las Telenovelas chafas, chifas, chufas, entregó a la Batangera una hermosa pecera que evitaría que Sophie saliera de la panza con cara de aqcuaman.

Rosa Claudia fue la única que se rechazó a bajar del escenario para ceder la entrada al caballero venezolano Helter Skelter quien empezó a narrar tras bambalinas y en voz baja una historia. Su voz comenzó a llenar todo el teatro cuando se escuchó un estruendoso rayo que súbitamente se opacó al grito de: ese niño no está muerto, ese niño no está muerto, mientras los pescadores encabezados por el Tío Pedro se desdibujaban en el telón de fondo que ahora se teñía de un apacible paisaje de la isla Piritu. De joven le iba a los vaqueros, confesó y estaba orgulloso de ello, tan orgulloso como de cederle su lugar a Rosa Claudia para dar el pronóstico del tiempo, al final de cuentas sigue siendo su exmarido.

El Lagarto saltó de su lugar para interrumpir una breve y efímera aparición del Tunero y dijo: Silencioooooooooooo…. al carajo, creo que no escucho el zumbido!!! Aprovechó tanta calma para decir: Fito Páez esta muertoooo y entre alabanzas al Niño Elefante se despidió para siempre de su amigo Tinitus.
La linda y bella Urpi entró al escenario temblando como una hoja, se había levantado muy temprano a encender el boiler, había soñado con un muerto que se escalaba su cuerpo, cuando empezó a temblar… demonios, Cimarrón, dónde estás??? Despertó para darse cuenta que todo era un sueño debido a las pastillas de 500 miligramos que le dio su jefe y que le habían hecho un efecto más enérgico que el pelaje tranquilizante del mismísimo Mapache Osvaldo. Terminó de despertarse con un buen trago de pizco y fue directo a la agenda, ufff faltaban aún más de 396 años para que el Lagarto cumpliera la promesa de matrimonio que tanto esperaba. Deshojaba el calendario como margarita en flor… y los días pasaban y pasaban sin que se acercara mínimamente la gran fecha….

El show prosiguió en condiciones normales, sin vasos rotos del Mico, sin gemidos de la Muda y sin grillitos zumbadores dentro de las orejas del Sr. Lagartija. Fue en este momento que el silencio se tornó incómodo y la gente comenzó a corear al Lobo. El Lobito no quería subir al escenario, parecía molesto o cansado, quizá un poquito viejo, pero la gente con gritos demandó su genialidad y congruencia, las historias de Momoxtlan siempre son bienvenidas. Entro caminando lento y chueco por una contractura muscular que todos pensamos fuese un estigma, no obstante su discurso fue claro y contundente, con tres frases bien articuladas nos convenció a todos de ir a la huelga con su Padre quien, extrañamente, acumulaba más años de vida y menos de trabajo.

Las luchas sociales marcaron la vida del Lobo, en la escuela era abstemio y destruía coches de los profes, al mismo tiempo que sacaba diez en todas sus materias, odiaba a los nerds, ñoños y demás figuras mutantoides que lo rodeaban. Al final de su relato mandó al carajo a algunos de los nuevos oyentes y recordó episodios del animal peludo que pedía encarecidamente, devolvieran la ropa.

La primera en abandonar el escenario fue Doña Teresa y detrás de ella el Lobo, fue así como dieron paso a las huestes del Micotlán quienes danzando de la mano de los Marineros Escoceses y comandados por Al Caponi, adornaron la entrada de un pequeñito que parecía tener flojera… Era un chiquillo muy despierto, muy hijo de su reeeee….. leona madre, que con frases dislocadas nos hacía reír demasiado. Nos hubiera enternecido, si tuviéramos la capacidad de hacerlo, decía el Pirata. Leoncito de la mano de sus hermanitos y de sus padres enredados entre tanto mangle, finalizó la intervención familiar diciendo: chingatumale

Luego el Bellotero nos contó del día que decidió tener una vida sana, cambió su estilo de vida por una cosa que lo erosionaba dentro, en la panza creo. Ahora anda en los barrios mas bajos conociendo viejos amigos que no recuerda. No celebra su cumpleaños con chelas… o pospone el cumple o pospone la salud, al final decide invitar a su amigos a ver películas en casa. Obvio nadie va.

A propósito de barrios bajos, Don Rovaro nos contó de cómo la mujer más sexy del planeta, reina de los arrabales más oscuros, movía su cuerpo, mientras moría entre chispas que le entraban por sus pies ante la mirada atónita y las lagrimas de aquel desgraciado taxista que no supo interpretar.

Este inquietante relato se fue diluyendo por la conversación que Gaigin inició con Gualquiria en la que hablaban de pequeños detalles de Japón que solo ellos conocen, uno in situ y otra en Alemania. Gaigin iba guardando sus múltiples giri choko mientras decía que seguiría estoico a la espera del maigi choko, fue en ese justo momento que Lagarto y Pirata se trabaron en una única, pero confusa voz que decía chokobananmago, mangochokobanana o algo por el estilo.

Gaigin, distraído como es su naturaleza, al final desvió la platica para hablarnos de la gestación de los conejos, un tema trascendental que a pesar de que no causó impacto del sexo de las tortugas o de que lado se sube el caballo, nos quitó un poquito lo orgullosamente ignorantes que somos.

Rompiendo la seriedad del argumento entró El Adolfo, trastornado preguntaba al público: porque en los exámenes que hago si las opciones de calificación son A, B ó C, a mi me ponen siempre cuatro??? Pregúntale a tu psicóloga gritó alguien en las primeras filas, ya no voy dijo el Adolfo… no le quedó más que seguir en compañía de los changos de Alberdi y del enano Humberto, que a falta de minitas la única opción que les queda era la de emborracharse. Estaban entre copa y copa cuando en un halo de luz celestial inundó el teatro y situó la atención al centro del escenario… si, si si es ella Inés, fue lo último que alcanzó a decir el Adolfo en voz baja cuando volvieron a su mente todas las fantasías que tanto tiempo maduró perdido en los suaves pliegues de esa mujer…. pero lamentablemente alguien se le adelantó dando una redondez particular a aquella sensual figura.

Al Adolfo le heredaron un apellido que la gente aprovecho para reír un poco, pero no solo eso fue motivo de múltiples huellas en su personalidad, ahí queda para la posteridad su playmobil montañés y su saco de piedritas, sus amigos divirtiéndose en los boliches, mientras él jugaba con unos cochecitos rojos en llamas, su evolución fue lenta, dice el Lagarto.

Perdidos en las ramas del árbol genealógico Pelufo y dándonos cuenta que todos somos familiares del Adolfo, entró a escena una singular pareja, se abrazaban y se alejaban, se decían cosas al oído y a veces gritaban al público esperando una opinión… cuánto nos deleitamos con la telenovela de la Mantis y el Conde Lukanor!! el drama fue tan largo y desgarrador que el Pirata desesperado, se ofreció calzar una diminuta tanga para entrar clandestinamente en el cuarto del Conde y acabar con su sufrimiento, el Lagarto por su parte amenazó con quitarle el titulo nobiliario. La tragedia terminó cuando una canción sangrante despidió ambos de la escena y no se supo más de ellos.

A propósito de historias de amor, entraron de la mano y también de la pata, Silvhi Silvhi Silvhina, Carioca Surfista y Coraggio, detrás de ellos venia un comité de Greenpeace, el Dalai y doscientos Lamas, La Portela más charmosa de Río y algunos voluntarios perdidos que no sabían que causa apoyar. Carioca tenía una enorme maleta en las manos de las cosas que Silvhina acumulaba de sus múltiples mudanzas por si acaso estallaba la guerra entre Brasil y la más pequeña de las Guyanas.

Había de todo, zapatos de las pieles más exóticas, un abrigo de piel de pingüino, un par de collares con piezas talladas en el marfil más fino, un elegante sombrero de piel de tigre blanco y otras minucias del tipo, en el fondo estaba un celular cuyo directorio tenía un solo numero registrado, Lagarto Juez decía…. Si, era Silvhina la que, aprovechando su vasta experiencia en administración dentro el sector turístico, dirigía al Lagarto en sus cuantiosas búsquedas de materiales o animales extravagantes, misma que era interrumpida puntualmente por el concurso del chistoretongo. El público no daba crédito a lo que estaba presenciando, Silvhina trató en vano de distraer la atención bailando un poco de zamba arriba de la tabla de surf del gran Ricardo, se transformaba en agua, en mujer maravilla, en reina de la primavera, en todo lo que se le ocurría, pero de nada le sirvió. Silvhina es simpre Silvhina, a pesar de este par de mentiritas.

A este punto del show había muchas cosas que giraban en nuestras cabezas, habíamos aprendido que “cosa” extraña es una Martha y como una Martha flaca se llama Mirta y como Ema aunque no lo quiera, es siempre una Martha. Los desintegrados encontramos nuestro estado ideal cuando Alucard en uno de sus relatos nombró, en la voz a veces demasiado rápida del Pirata, algo parecido a la airbag… y ahí fue donde nuestro sueños se hicieron realidad, donde encontramos esa palabra que le faltaba al diccionario para describir una permanente sensación por demás placentera, la Lerma.

Ahogados de ese estado lermatico, llegó el momento de la publicidad, una publicidad muy extraña: Prosenex limpiador cremoso, Prosenex te hace más fácil limpiar... Acá las cosas fluyen solas, bien siempre bien, enfrente están los árboles hace más de cien años que no hacen nada y están, llueve. Hace un rato estaba en la cama después de coger sin ese: te veo mañana? mientras pienso en la muerte de mi tío, abrazo a su hijo de nueve años en un hospital sucio en medio de tantos gritos. La elección de un ataúd pagado en módicas cuotas me lleva a leer las condiciones del contrato, como quien lee las instrucciones de uso de un shampoo mientras cagas… y los árboles siguen ahí, mientras leo como suscribirme a Encaso, yo ofrecí unos mangos pensando que los ofendo, mientras ustedes escriben las faq’s… Ya sabes, escucha boludito del orto, la reputa madre que te pario....

Así se mostró por última vez Ojos Rojos, ojos rojos de llorar de impotencia, de ver sin encontrar lo que busca o que quizá no está buscando, ojos rojos de Resistir, si con mayúscula, ojos rojos de ser solo Ojos rojos, de ser otro, de ser en el Otro, con nosotros, en medio de esta dramática normalidad.

Un día se alejó definitivamente de la ventana desde donde miraba la enésima prueba de la eterna tortura de estar demasiado vivos. Mente oxidada pensó lo mismo, casi al mismo tiempo pero en un mundo diferente, un día se encontraron en un callejón con Laurita la hermana del Norteño, el Robert Tapatio, el Coyote Malo de un Pie y tantos que decidieron estar un poquito más cerca de la Nave.

Todo se conjugó para que en el más intimo de los monólogos Voodoo Gang nos contara de su harem perpetuo y de los puteros tapatíos, prosiguió su intervención con una frase categórica para todas las mujeres: no hay que hablar chicas, no es necesario hablar si se trata solo de sexo… Si, sexo y otras bestias, mismas que desmenuzó con su cómplice por excelencia, la Licenciada Mónica. Cuántas cortesanas lloraron el día que el Rey de Guadalajara se nos casó, calladito calladito por meses, un día antes del evento nos avisa que su corazón pertenece a una reina purépecha.

Entre llantos femeninos llegó El Rolas, asustadísimo nos contó como se había quedado dormido durante un viaje mientras escuchaba Encaso y eso le costó un gran susto en la carretera. No le pasó nada, por suerte y siguió su viaje con los ojos más abiertos que los del Pinche Muñeco de la Tele.

Mientras esto pasaba, Molinda estaba entre los cerros, abajo y de cabeza, pero siempre a la derecha del escenario nos hizo partícipes de su eterna búsqueda, del master, del amor, de la justicia, de la verdad, todo esto mientras su madre pescaba tremenda tifoidea y su hija deambulaba por las noches sin poder dormir. Nos hizo viajar con ella de Honduras a Nicaragua, buscando maestrías frecuentadas por hombres guapos, no de esos canillitas que piden limosna en las combis de Lima, guapos, educados y ricos, claro si les gusta Nazareth, mejor. El Lagarto y El Pirata la jodían constantemente, le cargaban caña dura, sin embargo ella congruente a sus ideales y al amor por la María Tijuana, seguía ahí, desbordada de historias.

Milan de Garkeler entró en ese momento al ruedo con su hermana rockera, la madre de ambos iba detrás rociando agua bendita para curar a esta muchacha de la extraña enfermedad que la hacía escuchar esas canciones del demonio. El Autista nos contaba en tanto, que no soporta a la mujer de su papá mientras le decía: no somos pobres, no somos pobres, en una absoluta regresión a su infancia.

Fue en ese justo momento que el Lagarto anunció al publico que había decidido no ser Mick Jagger, que quería ser pobre pero feliz, el Pirata tratando de explicar las razones de Lagarto solo alcanzó a decir: es que te nace un Mick Jagger y luego te nace un Keith Richards y luego te nace el resto del mundo, en sincera actitud de desesperanza.

Lagarto canceló ahí mismo de su cabeza esa imagen donde atravesaba un puente que partía del helipuerto del Hotel más Inn de Río de Janeiro y bajaba hasta el corazón de la Playa de Copacabana, mientras miles y miles de groupies estiraban la mano para ser tocadas por él o solo acariciadas por la estela de viento que dejaba a su paso la gabardina en piel violeta que endosaba. Un codazo del Pirata lo regresó al teatro, desconsolado desapareció por un momento para regresar con una gran bandeja de exquisitos platos mexicanos, un postre a base de peras a la menta y una bebida amarilla hiperalcohólica que había hecho con sus propias manos.

Lagarto nos contó que en la cocina se había encontrado a la Pam y que pronto saldría a deleitarnos con una clase de cocina que había preparado junto al equipo de cocineros del Ganso Salvaje y de Ze Malinha. Los tramoyistas estaban disponiendo todo para tal fin, cuando un grupo de personas cruzaron todo el escenario como huyendo de alguien o de algo, ese algo era la Pam y esas personas eran los familiares de Alguien de la Calle quienes corrían despavoridos, sin que nadie supiera porqué. Al final los ánimos se calmaron cuando la Pam se nos puso nostálgica y pedía a gritos regresar a su Hermosillo querido, cómo no va a ser bonito Hermosillo, dijo genialmente el Pirata.

Pollatrón entró sin avisar e incitó al publico a una gran ovación para recibir a su maestro, al viejo Búho Eliomar, se sentó frente a él y entablaron una plática que se prolongó horas y horas, al final todos estaban ansiosos por la entrega de los premios y en un actitud de humildad casi predecible el Viejo cedió y fue así que llego el momento en que le daría el galardón máximo a su más acérrimo enemigo…. Un instante después lo bajo de las estrellas y manifestó que la guerra continua.

De que maíz es Palomita Forty??? Es esta la pregunta fundamental que el público se hacía, mientras esta sexy Peruana entraba con libertad y desenfreno al escenario, miles de videos se alternaron en las pantallas, un cúmulo de fotos de fiestas deliradas, de carros con pinga, de clases de aviación, de se que seeee. No se hizo esperar la presencia casi obligada del Profesor Monk Reynolds quien disertó con ella por un rato, al final todo terminó en un pequeño empujón que lanzó al académico fuera de escena entre cosas de utilería que se rompían mientras caía.

Algunas voces comenzaron circular por la gradería, se fueron haciendo más fuertes, Encaso se acaba, se fueron al carajo, hay que suscribirse, bla, bla, bla… Quién sabe que escuchó Palomita desde el escenario que en un grito descomunal y dirigiéndose al publico dijo: No volveré a escuchar Encaso hasta que no vuelva ser gratis, sin haber entendido nada de nada, quizá habia tomado tequila, es de todos sabido que con el tequila borra cinta la Forty, de cualquier modo. Palomita es la única que puede demostrar su solidaridad absoluta con la Resistencia de esa forma.

El show termino por esta ocasión con la entrada de un Panda al escenario, ataviado en colores predecibles pero con un aire decididamente encantador, se situó en la parte central y bajo la luz cenital dijo: quiero ser Thor… nadie lo escuchó, aparentemente el audio se descompuso en ese momento. Solo el Lagarto que era quien estaba cerca de él, intentó en repetidas ocasiones convencerlo de desistir y al final, en un acto suicida el Panda saltó hacia las gradas cayendo en manos de los trescientos arquitectos que en primera fila ahora no saben que hacer con un panda en la oficina.

Campanita empezó a volar sobe todo el escenario y se despidió de todos dejando un collage de interpretaciones fugaces, de leyendas y de nombres contundentes, de nuevos ingresos con prometedoras historias. Es así que velozmente desfilaron Petete y Danilo, el Mítico y su música, El Maliente y su abuela con su mota , Verito Najera y sus cuatro fantásticos, Deoxys, Urpi y el Mapache Osvaldo, El Colo, Aaaaare youuu ready nuestro charolastra Charlie y Joyce la Kitty, El Cowa, la linda Yari, No me dura limpio el auto, La encantadora Susy Busy y muchos más…

Se cerró el telón con una voz aguda que decía: Holaaaa, Holaaaa, Holaaaa, Hola Juannn, vos me llamaste…

miércoles 20 de mayo de 2009

Un dejo de nostalgia, muy al día

La gente es extraña y lanzada a su carrera consumista entre osos de peluche y el último modelo de mamadas se consumen entre si, se aman, se odian, se defienden y matan por un pedazo de efímero oro sin brillo ni dios.

Y los gobiernos son un grupo de títeres que bailan la danza del beneficio personal, una loca danza de corrupción mentira y locura, la misma locura de mi tía Martha cuando se unta el cuerpo en petróleo en búsqueda de placer… y ahí va prendida fuego por el boulevard.


NO a la guerra, NO a la paz obligada, NO al racismo, NO a los asesinos sistemáticos del poder que es narco paramilitar, mafioso y decadente.

Y habla la izquierda, también la derecha, el ejercito, la iglesia, la ONU y el ultimo mohicano, porque a mi la comida me gusta comerla con la mano y me cago en los misiles que me dejaron sin luz y en el campeonato de futbol andaluz, en tu madre, en tu padre, en el borracho asqueroso que vomita mi camisa de terciopelo; ¿ Por qué chingados beben si no saben?

Tirense a un pozo, tirense a un pozo!!!!!!!!!!!
El Pirata

domingo 22 de marzo de 2009

Diez años!!!

En 10 años muchas cosas cambian, otras se mantienen igual, y sin duda nosotros no somos las mismas personas 10 años después. Son tantas las cosas que hemos aprendido en este tiempo que numerarlas todas sería tedioso, pero es notable como un hecho que comenzó insignificante y soñado se convirtió en realidad y nos hace tan dichosos.


Como habrán notado la emoción nos embarga y pensar que esto que soñamos hace 10 años sigue al aire es un orgullo que nadie nos quita. Hace diez años jamás imaginamos que serian ustedes mismo, quien escudo y espada al frente serían los más fieles defensores de este espacio de libre expresión y comunicación que aún sigue vivo gracias a usted. Son 10 años de agradecimiento, de buenas y no ten buenas, una década en que aprendimos que no estamos solos y que ustedes son lo más valioso que tenemos.


Como siempre: Gracias y feliz aniversario Desintegrados!!!!!

lunes 9 de abril de 2007

Los mutantes tomaron la tierra...

Primero todo era oscuridad porque era de noche y ahi estaban los animalitos del bosque, las fieras de la selva, los seres del desierto y los gigantes de la nieve. Estaban los invertebrados y los vetrebrados, los obreros especializados y... los niños jugaban en el parque. Y luego una extraña plaga azotó el planeta, los mutantes se reproducían a velocidades sorprendentes fueron creciendo y creciendo. Llego un día que había un mutante en el gobierno, en el congreso, en la televisión, en la radio, escribiendo en el periódico, en el gremio, en las factorías, en el ejército, en el templo, en la dirigencia estudiantil y en el concierto de The Monsters of the Rock, en todas partes!!!

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Se arrastraban dejando una estelita de mierda que todo, todo, todo lo impregnaba. Los mutantes obtenían victoria tras victoria, decidían quien existe y quien no, quien sobrevivía y quien no, quien valía y quien no, quien tenia voz y quien debía callar. Los mutantes llegaron a poner la idea de que mutar era inteligente, conveniente y hasta placentero.

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Pero una noche apareció entre la niebla el Niño Elefante, se mostró ante los pocos seres que quedaban aún sin mutar y les dijo: - Pero que hacéis aquí todos reunidos con esas caritas de tristeza, cual campesino al que el gobierno le incautó sus amapolas?- - Estamos tratando de mutar-, le contestaron. - al parecer no hay otra opción.- Y mirandolos fijamente, extendió su trompa y dijo: -Se que la batalla es difícil, casi imposible, pero la resistencia existe.-

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Y un trueno sonó como suenan los truenos en medios del océano, imponentes, gigantescos, poderosos, aunque nadie los escuche. En ese momento todos se miraron… la resistencia Existe.




El viaje...

Un voraz viento perturba por enésima vez el tranquilo meneo interestelar de la Maria Tijuana. La nave como siempre, era movida por las apacibles mareas de meteoros que inundaban el cosmos, donde desde hacía ya varias décadas un grupo de “extraños seres” habían decidido evadir la mutación terrestre y se dedicaban a peregrinar por confines del espacio cósmico.

Aunque el viaje inicial lo emprendieron solo cinco tripulantes, con el correr del tiempo fueron encontrando a su paso originales seres “non-mutados” que se fueron sumando al viaje y que como ellos, habían escapado de la tierra y sus nuevas leyes de convivencia. El Código de los mutantes en el poder permitía una accesibilidad casi ilimitada a todo, todo podía ser usado, destruido, aparentemente nada estaba prohibido, con excepción de Amar, Vivir y Pensar. Pero siempre a la misma hora y en un sitio que los radares identificaban como: ningún lugar, un gran torbellino atrapaba a la María Tijuana, súbitamente el timón de la nave comenzaba a girar y empezaba un desplome que parecia no tener fin.

El orgullo del Capitán, hombre de importante trayectoria en la dirección de empresas complicadas, resultaba gravemente herido cada vez que con arriesgadas maniobras intentaba en vano combatir a su eterno enemigo, el viento, quien al final movía a la nave a su voluntad. Una vez que entraban a esa extraña corriente, no había marcha atrás, los controles dejaban de funcionar y la caída iniciaba sin remedio alguno.

Este inusitado hecho ocurre todos los días, mientras todos los tripulantes aún duermen. Todos menos el Mico, para quien el día es ya viejo, sus febriles manos han estado horas reparando los aparatos que dañó la ultima vez que, enojado con el Capitán, inició una lluvia de vasos en su contra, alcanzando los controles maestros de la Maria Tijuana.

Cuando éste se percata de que una vez están cayendo en el agujero de siempre, hace malabares por mantener unidas las micrométricas piezas que con tanto trabajo ha reparado, mientras que una pinza de corte, una llave de cruz y un sinfín de herramientas caen sobre su cabeza por el descontrolado descenso. Cuando logra tener las manos libres y en vista de que no pudo rescatar nada del trabajo que estuvo haciendo, se conforma con lanzar una larga lista de blasfemias en dirección de la cabina de Capitán quien en vano intenta tener autoridad sobre el tablero de control de la Maria Tijuana, la cual sigue en franca picada.

Las incesantes turbulencias despiertan irremediablemente a la Muda, quien es la que más sufre las inclemencias de tan violentos movimientos. Semidormida acompaña con su cuerpo el ritmo del tambaleo pensando que aún se encuentra en medio de la muchedumbre del antro en el cual estuvo la última vez. Cuando logra despertarse completamente y se da cuenta que esta en la nave, aprieta el botón de pánico, mientras trata de rescatar de la destrucción su gran cantidad de pertenencias.

Al final su cabina queda hecha un absoluto caos, miles de cosas vuelan en ese pequeño espacio sin que ella pueda evitarlo. Al final del descenso ya en calma, su cabina es ocupada por una gran montaña de ropa, pastillas de colores y objetos personales variopintos. Observa detenidamente el desorden, bosteza en silencio resignada, mientras resbala dentro de una diminuta falda, mete sus radiantes piernas en un par de medias transparentes y se abrocha el único botón de la blusa. Se ve al espejo y verifica que todo esté en su lugar… sonríe.

El Pirata aún aletargado se da cuenta de que algo está pasando y abre un solo ojo, escudriña toda la cabina sin alarma, da un par de vueltas en la cama y vuelve dormir. Cinco minutos más tarde termina de despertarse con el aroma del café que ya está listo sobre el buró. Bebe un sorbo, enciende un cigarro, toma el último de sus escritos para echarle un vistazo pero tres segundos mas tarde lo abandona, mientras piensa que tarde o temprano tendrá que dejar de escribir.

Rebusca en su cabeza los sueños aún frescos pero no consigue recordar nada de la estéril noche, se acerca a la ventana y se da cuenta que el descenso de la nave ya término. La cabina del Pirata no muestra daño alguno ya que, como todo viejo lobo de mar, ha tomado medidas que impidan que su tesoro se vea deteriorado: un acervo bibliográfico que la mismísima Alejandría envidiaría, cientos de libros de todos tamaños y espesores caprichosamente ordenados por épocas históricas descansan en finísimos muebles de maderas exótica acompañados por una, también envidiable, selección de vinos.

Revisa que todo esté bajo control y tomando sus lentes de sol, se asoma por la ventana: el paisaje le ofrece un negro más profundo que todas las noches juntas y fija su mirada en la delgada luz azul que lejana le indica que todo está a punto de comenzar. Con la taza del café en mano sale de su habitación, camina el estrecho pasillo principal de la nave, va recorriendo una a una las cabinas asegurándose de que la Muda y el Mico ya están despiertos, voltea hacia la torre interna y con la mano del garfio levantada saluda al Capitán Vinilo, quien responde de mala gana.

Al final del pasillo se detiene, observa a través de una pequeña ventana el interior de la última cabina, mueve la cabeza en señal de descontento y se dispone a entrar. El Sr. Lagartija descansa en su cama con una dulzura casi cínica que solo los niños poseen. Su cola y su lengua están perfectamente alineadas en el borde de la cama, está totalmente desnudo, tiene solo puestos audífonos, guantes y botas. Hay catorce pantallas de diferentes tamaños en cada uno de los rincones de la cabina, todas encendidas con extraños conciertos de música o canales porno. Un sinfín de envases de pintura en aerosol adornan aleatoriamente el piso al igual que diversas botellas de licor vacias, junto a una serie de pequeñas piezas cuadradas en color verde lagarto que se usan para un extraño juego de mesa llamado nominó.

El Pirata lo toma de los pies sacudiéndolo con dificultad, ya que las botas hacen del cuerpo del Sr. Lagarto un pesado bulto. No despierta. Prende otro cigarro buscando la estrategia adecuada en el preciso instante en el que entra campanita quien comienza revolotear alrededor de la cabeza del reptil. Con su diminuto, pero puntiagudo badajo inicia a propinarle una serie de sutiles piquetitos en la nariz que al cabo de unos segundos terminan despertándolo. Un estridente estornudo que retumba en toda la Maria Tijuana, indica a toda la tripulación que es hora de iniciar el día. Si que si.
Adormilados todos, se reúnen e intercambian opiniones acerca del enésimo descenso involuntario mientras preparan las provisiones necesarias para saltar al exterior del universo que ya los espera. Salen en fila, todos a excepción del Capitán quien se queda pendiente de la nave. El que encabeza la procesión es el Mico, quien se encarga de verificar las condiciones externas y una vez que ha dado la indicación, se dirigen hacia la luz azul que los espera en el horizonte.

Flotando lentamente pero pendiendo de un mismo hilo, todos avanzan expectantes de lo que les espera en esta jornada. Una vez que han llegado al origen de la luz, se asoman y sus ojos se encienden al admirar el hermoso planeta azul. Se dice que para ciertas cosas no tenemos memoria y la contemplación de éstas, nos hace sentir que es la primera vez que las vemos. Esta es la exacta sensación que conmueve a los mariatijuanenses al ver desde arriba y en todo su esplendor, la tierra.

Nostálgicos por los recuerdos que los agolpan de su estancia ya lejana en ese hermoso planeta, van soltándose del hilo que los mantenía juntos. El Mico ahora va detrás, pero cercano para proveer de las cosas que los demás van necesitando para el viaje.

La Muda se acerca al Sr. Lagartija y al Pirata, en cuyas manos pone una hermosa red de pescador hecha con extraños minerales, que éstos toman de los extremos, mientras resbalan en par hacia el interior de la orbita terrestre.

Ella sigue solo un paso detrás de ellos. El Mico los observa y desdobla un gran portafolio con miles de sofisticados aparatos que miden cada una de las cosas que necesita ser medidas para la pesca recién emprendida de las estrellas brillantes.

El Sr. Lagartija aún adormilado pero atento, parece más emocionado que otras veces, sus grandes ojos se abren aún más al ver que en esta ocasión hay estrellas grandes, mientras el Pirata pone especial atención a las estrellas mas pequeñas para no perderlas.




Hay algo particular en la atmósfera hoy y ambos se dan cuenta de ello, no solo ha aumentado el número de estrellas, ahora los orígenes son diversos ya que éstas cintilan justo arriba de todos y cada uno de esos grandes pedazos de tierra llamados continentes. El resplandor se ha generalizado y aunque no llega a cubrir la totalidad de la extensión del planeta, están por todas partes.

Siguen avanzando y después de algunos minutos, se dan cuenta que la red que llevan es ya insuficiente para lo que han pescado. La Muda se acerca, abre un pequeño contenedor que succiona las estrellas y libera la red para que sus compañeros puedan seguir haciendo su labor.

Esta vez las horas pasan y no logran terminar, al Mico se le ve cansado y de mal genio, la Muda intenta en vano pasar el tiempo maquillándose por enésima vez, mientras que el Capitán ha ya hecho varios llamados a la tripulación para ver si todo marcha correctamente. Pirata y Lagarto prosiguen la recolección, exhaustos pero con una emoción que los desborda.

Después de algunas horas terminan. La Muda ha llenado ya más de dieciocho contenedores sabiendo que la pesca esta vez fue más que otras veces, pero sin la más pálida idea de cuánto llevan dentro de esas pequeñas cajitas a las que la Muda se aferra enérgicamente. El Capitán los espera ya en la puerta de la nave evidentemente preocupado por la tardanza, una vez que los ve acercarse, respira aliviado. Ya dentro del salón central de la Maria Tijuana, van abriendo cuidadosamente una a una las cajitas.

lunes 26 de marzo de 2007





Ahí están, las múltiples vidas de los desintegrados en cada una de las luces recolectadas. Pensamientos de seres “non-mutados” que son historias o pedazos de ellas, son momentos, son lagrimas, son miedos y presunciones, trozos de sueños que éstos lanzan como llamados de auxilio para que sigan vivos los pocos espacios de conciencia que han quedado intactos en la humanidad. Al salir, se van desdoblando así, intrascendentales o fundamentales en la vida de quien las lanza, tienes diversas formas y tamaños, algunas sin nombre y otras con viejos rostros, pero todas, sin excepción, brillantes.

La tripulación va hilando una a una las estrellas, hasta formar una gran tela multicolor que cubre toda la sala principal de la nave. Esta vez se desborda ocupando cada uno de los rincones de la Maria Tijuana, el gran manto toma vida y sale al espacio creciendo hasta transformarse en un gran manantial que va tintineado música que el aire se encarga de divulgar por todo el universo.


Años luz mas tarde, pero en ese mismo instante, los tripulantes despiertan por segunda vez. Están en la orbita acostumbrada sin descensos y sin estrellas, solos y en silencio. Tienen todos en la boca el sabor amargo de una resaca, dolor de cabeza, confusión.

El primer sonido que se escucha es un gemido de la Muda quien se estira para evitar el llanto. El Capitán ha perdido el casco y atemorizado sigue conduciendo la Maria Tijuana, quién sabe a dónde.
El Mico intenta en vano detener al Sr. Lagartija que baila frente a un espejo y suelta la última bocanada de humo que le ha dejado el paseo, mientras el Pirata sostiene en sus manos un extraño sobre luminoso con la leyenda: devuélvase al remitente.

martes 13 de marzo de 2007

Camino hacia ningún lugar, allá vamos...


Todos los elementos del concepto "En Caso de que el Mundo se Desintegre" son una idea original de Trans Producciones. Copyright 1998/2006 & COPY canaltrans.com Radio ECDQEMSD Todos los derechos reservados. Registro de propiedad intelectual Nº 041498. Las Ilustraciones son creación del talentoso Fer Alejandrez. La protección corre a cargo del Niño Elefante. Lo unico que hice fué: (re) (des) (trans) scribir lo que hace sentirme una verdadera desintegrada.


Atte. Ara Fly