Primera fila del palco central, el teatro más delgado que otros viernes, la gente hoy no quiere armonía, se entretiene bulliciosa en otras cosas, mas simples, menos agudas. Hoy en el escenario, las historias de los desintegrados brillan emancipadas de la luz central de la nave que se descompuso en último de los ensayos, cuando el colérico megáfono en manos del Lagarto se elevó hasta los controles maestros de la iluminación. Este percance le dio al programa una atmósfera especial, casi suicida.
El escenario en azul, parecía inmenso para la tripulación que se disponía al inicio de otra emisión más, que ansiosos preparaban los quehaceres cotidianos que hoy eran adornados por un número, un gigante número que en el telón de fondo resplandecía diciendo:
El escenario en azul, parecía inmenso para la tripulación que se disponía al inicio de otra emisión más, que ansiosos preparaban los quehaceres cotidianos que hoy eran adornados por un número, un gigante número que en el telón de fondo resplandecía diciendo:
D O S M I L
El Capitán se puso de pié, endosaba su casaca de lujo, caso y botas recién lustrados. A pesar de que se le veía contento, cada tanto fruncía el ceño y en voz baja repetía una extraña frase con la que parecía exorcizar el pánico escénico que lo agolpaba: rrospe ed damier, rrospe ed damier, rrospe ed damier.
La función inició con diez minutos de retardo. El Capitán alzó la batuta y la Muda comenzó a tocar la flauta con soltura, aturdida a ratos por los timbales que le quedaban justo detrás en manos del Mico; el Pirata y su violín, como siempre protagónicos; el Lagarto bailaba más desenfrenado que otros días, mientras el Capitán trataba de tenerlos a tono sin éxito.
El primero en salir a escena fue Don Gabriel de Houston, es de buena suerte que él inicie el show. Las luces en amarillo, azul y rojo iluminaron el rostro de Gabo quien nos habló de cómo una vez se apareció el diablo en Pereira y quien lo vio lo dibujó con manos de niño. No se hizo esperar la oportuna acotación del Lagarto, que en ese momento dio vida a una nueva profesión, - la persona que vio al diablo debía haber sido un caturicurinista- mientras el Pirata aspiraba en vano aire para no sofocarse de la risa. Cuántos recuerdos nos trajo a la mente Gabriel cuando nos contó de su Mico, del Niño Elefante tatuado en sus carros, de sus flores clonadas y sus hongos caseros.
Nos dijo también como hace cuando le viene un síndrome de abstinencia de su natal Locombia, va al Consulado de Houston para pegarse tremenda sobredosis de colombianidad frente a la foto del querido Doctor Varito, si el mismo de las fosas llenas de hermanos masacrados. Cuando habló de sus estampitas, una lagrima se dibujó en sus ojos, me faltaba el Dodo decía desconsolado, muchos no le creyeron pero era cierto, todo lo que dice Gabo es mágicamente cierto.
El Poeta Analfabeto entró al quite y para conjurar el momento emotivo, nos contó de las estrategias bélicas que usan las gaviotas para atacar, mientras el Pirata repetía por enésima vez: no se publican fotos de parejas, no se publican fotos de bebes y sobretodo no se publican fotos de parejas de bebes…
Aaron de Alzira entro corriendo con su carnet de conducir en la mano y nos dijo que no aguantaba el dolor de sus múltiples llagas, cuando la Batangera entró con seis de sus amigas de la mano de Rosa Claudia para decirle a su madre: a todas nos dieron bomba. Los aplausos no se hicieron esperar, mientras la Diva de las Telenovelas chafas, chifas, chufas, entregó a la Batangera una hermosa pecera que evitaría que Sophie saliera de la panza con cara de aqcuaman.
Rosa Claudia fue la única que se rechazó a bajar del escenario para ceder la entrada al caballero venezolano Helter Skelter quien empezó a narrar tras bambalinas y en voz baja una historia. Su voz comenzó a llenar todo el teatro cuando se escuchó un estruendoso rayo que súbitamente se opacó al grito de: ese niño no está muerto, ese niño no está muerto, mientras los pescadores encabezados por el Tío Pedro se desdibujaban en el telón de fondo que ahora se teñía de un apacible paisaje de la isla Piritu. De joven le iba a los vaqueros, confesó y estaba orgulloso de ello, tan orgulloso como de cederle su lugar a Rosa Claudia para dar el pronóstico del tiempo, al final de cuentas sigue siendo su exmarido.
El Lagarto saltó de su lugar para interrumpir una breve y efímera aparición del Tunero y dijo: Silencioooooooooooo…. al carajo, creo que no escucho el zumbido!!! Aprovechó tanta calma para decir: Fito Páez esta muertoooo y entre alabanzas al Niño Elefante se despidió para siempre de su amigo Tinitus.
El Capitán se puso de pié, endosaba su casaca de lujo, caso y botas recién lustrados. A pesar de que se le veía contento, cada tanto fruncía el ceño y en voz baja repetía una extraña frase con la que parecía exorcizar el pánico escénico que lo agolpaba: rrospe ed damier, rrospe ed damier, rrospe ed damier.
La función inició con diez minutos de retardo. El Capitán alzó la batuta y la Muda comenzó a tocar la flauta con soltura, aturdida a ratos por los timbales que le quedaban justo detrás en manos del Mico; el Pirata y su violín, como siempre protagónicos; el Lagarto bailaba más desenfrenado que otros días, mientras el Capitán trataba de tenerlos a tono sin éxito.
El primero en salir a escena fue Don Gabriel de Houston, es de buena suerte que él inicie el show. Las luces en amarillo, azul y rojo iluminaron el rostro de Gabo quien nos habló de cómo una vez se apareció el diablo en Pereira y quien lo vio lo dibujó con manos de niño. No se hizo esperar la oportuna acotación del Lagarto, que en ese momento dio vida a una nueva profesión, - la persona que vio al diablo debía haber sido un caturicurinista- mientras el Pirata aspiraba en vano aire para no sofocarse de la risa. Cuántos recuerdos nos trajo a la mente Gabriel cuando nos contó de su Mico, del Niño Elefante tatuado en sus carros, de sus flores clonadas y sus hongos caseros.
Nos dijo también como hace cuando le viene un síndrome de abstinencia de su natal Locombia, va al Consulado de Houston para pegarse tremenda sobredosis de colombianidad frente a la foto del querido Doctor Varito, si el mismo de las fosas llenas de hermanos masacrados. Cuando habló de sus estampitas, una lagrima se dibujó en sus ojos, me faltaba el Dodo decía desconsolado, muchos no le creyeron pero era cierto, todo lo que dice Gabo es mágicamente cierto.
El Poeta Analfabeto entró al quite y para conjurar el momento emotivo, nos contó de las estrategias bélicas que usan las gaviotas para atacar, mientras el Pirata repetía por enésima vez: no se publican fotos de parejas, no se publican fotos de bebes y sobretodo no se publican fotos de parejas de bebes…
Aaron de Alzira entro corriendo con su carnet de conducir en la mano y nos dijo que no aguantaba el dolor de sus múltiples llagas, cuando la Batangera entró con seis de sus amigas de la mano de Rosa Claudia para decirle a su madre: a todas nos dieron bomba. Los aplausos no se hicieron esperar, mientras la Diva de las Telenovelas chafas, chifas, chufas, entregó a la Batangera una hermosa pecera que evitaría que Sophie saliera de la panza con cara de aqcuaman.
Rosa Claudia fue la única que se rechazó a bajar del escenario para ceder la entrada al caballero venezolano Helter Skelter quien empezó a narrar tras bambalinas y en voz baja una historia. Su voz comenzó a llenar todo el teatro cuando se escuchó un estruendoso rayo que súbitamente se opacó al grito de: ese niño no está muerto, ese niño no está muerto, mientras los pescadores encabezados por el Tío Pedro se desdibujaban en el telón de fondo que ahora se teñía de un apacible paisaje de la isla Piritu. De joven le iba a los vaqueros, confesó y estaba orgulloso de ello, tan orgulloso como de cederle su lugar a Rosa Claudia para dar el pronóstico del tiempo, al final de cuentas sigue siendo su exmarido.
El Lagarto saltó de su lugar para interrumpir una breve y efímera aparición del Tunero y dijo: Silencioooooooooooo…. al carajo, creo que no escucho el zumbido!!! Aprovechó tanta calma para decir: Fito Páez esta muertoooo y entre alabanzas al Niño Elefante se despidió para siempre de su amigo Tinitus.
La linda y bella Urpi entró al escenario temblando como una hoja, se había levantado muy temprano a encender el boiler, había soñado con un muerto que se escalaba su cuerpo, cuando empezó a temblar… demonios, Cimarrón, dónde estás??? Despertó para darse cuenta que todo era un sueño debido a las pastillas de 500 miligramos que le dio su jefe y que le habían hecho un efecto más enérgico que el pelaje tranquilizante del mismísimo Mapache Osvaldo. Terminó de despertarse con un buen trago de pizco y fue directo a la agenda, ufff faltaban aún más de 396 años para que el Lagarto cumpliera la promesa de matrimonio que tanto esperaba. Deshojaba el calendario como margarita en flor… y los días pasaban y pasaban sin que se acercara mínimamente la gran fecha….
El show prosiguió en condiciones normales, sin vasos rotos del Mico, sin gemidos de la Muda y sin grillitos zumbadores dentro de las orejas del Sr. Lagartija. Fue en este momento que el silencio se tornó incómodo y la gente comenzó a corear al Lobo. El Lobito no quería subir al escenario, parecía molesto o cansado, quizá un poquito viejo, pero la gente con gritos demandó su genialidad y congruencia, las historias de Momoxtlan siempre son bienvenidas. Entro caminando lento y chueco por una contractura muscular que todos pensamos fuese un estigma, no obstante su discurso fue claro y contundente, con tres frases bien articuladas nos convenció a todos de ir a la huelga con su Padre quien, extrañamente, acumulaba más años de vida y menos de trabajo.
Las luchas sociales marcaron la vida del Lobo, en la escuela era abstemio y destruía coches de los profes, al mismo tiempo que sacaba diez en todas sus materias, odiaba a los nerds, ñoños y demás figuras mutantoides que lo rodeaban. Al final de su relato mandó al carajo a algunos de los nuevos oyentes y recordó episodios del animal peludo que pedía encarecidamente, devolvieran la ropa.
La primera en abandonar el escenario fue Doña Teresa y detrás de ella el Lobo, fue así como dieron paso a las huestes del Micotlán quienes danzando de la mano de los Marineros Escoceses y comandados por Al Caponi, adornaron la entrada de un pequeñito que parecía tener flojera… Era un chiquillo muy despierto, muy hijo de su reeeee….. leona madre, que con frases dislocadas nos hacía reír demasiado. Nos hubiera enternecido, si tuviéramos la capacidad de hacerlo, decía el Pirata. Leoncito de la mano de sus hermanitos y de sus padres enredados entre tanto mangle, finalizó la intervención familiar diciendo: chingatumale…
Luego el Bellotero nos contó del día que decidió tener una vida sana, cambió su estilo de vida por una cosa que lo erosionaba dentro, en la panza creo. Ahora anda en los barrios mas bajos conociendo viejos amigos que no recuerda. No celebra su cumpleaños con chelas… o pospone el cumple o pospone la salud, al final decide invitar a su amigos a ver películas en casa. Obvio nadie va.
A propósito de barrios bajos, Don Rovaro nos contó de cómo la mujer más sexy del planeta, reina de los arrabales más oscuros, movía su cuerpo, mientras moría entre chispas que le entraban por sus pies ante la mirada atónita y las lagrimas de aquel desgraciado taxista que no supo interpretar.
Este inquietante relato se fue diluyendo por la conversación que Gaigin inició con Gualquiria en la que hablaban de pequeños detalles de Japón que solo ellos conocen, uno in situ y otra en Alemania. Gaigin iba guardando sus múltiples giri choko mientras decía que seguiría estoico a la espera del maigi choko, fue en ese justo momento que Lagarto y Pirata se trabaron en una única, pero confusa voz que decía chokobananmago, mangochokobanana o algo por el estilo.
Gaigin, distraído como es su naturaleza, al final desvió la platica para hablarnos de la gestación de los conejos, un tema trascendental que a pesar de que no causó impacto del sexo de las tortugas o de que lado se sube el caballo, nos quitó un poquito lo orgullosamente ignorantes que somos.
Rompiendo la seriedad del argumento entró El Adolfo, trastornado preguntaba al público: porque en los exámenes que hago si las opciones de calificación son A, B ó C, a mi me ponen siempre cuatro??? Pregúntale a tu psicóloga gritó alguien en las primeras filas, ya no voy dijo el Adolfo… no le quedó más que seguir en compañía de los changos de Alberdi y del enano Humberto, que a falta de minitas la única opción que les queda era la de emborracharse. Estaban entre copa y copa cuando en un halo de luz celestial inundó el teatro y situó la atención al centro del escenario… si, si si es ella Inés, fue lo último que alcanzó a decir el Adolfo en voz baja cuando volvieron a su mente todas las fantasías que tanto tiempo maduró perdido en los suaves pliegues de esa mujer…. pero lamentablemente alguien se le adelantó dando una redondez particular a aquella sensual figura.
Al Adolfo le heredaron un apellido que la gente aprovecho para reír un poco, pero no solo eso fue motivo de múltiples huellas en su personalidad, ahí queda para la posteridad su playmobil montañés y su saco de piedritas, sus amigos divirtiéndose en los boliches, mientras él jugaba con unos cochecitos rojos en llamas, su evolución fue lenta, dice el Lagarto.
Perdidos en las ramas del árbol genealógico Pelufo y dándonos cuenta que todos somos familiares del Adolfo, entró a escena una singular pareja, se abrazaban y se alejaban, se decían cosas al oído y a veces gritaban al público esperando una opinión… cuánto nos deleitamos con la telenovela de la Mantis y el Conde Lukanor!! el drama fue tan largo y desgarrador que el Pirata desesperado, se ofreció calzar una diminuta tanga para entrar clandestinamente en el cuarto del Conde y acabar con su sufrimiento, el Lagarto por su parte amenazó con quitarle el titulo nobiliario. La tragedia terminó cuando una canción sangrante despidió ambos de la escena y no se supo más de ellos.
A propósito de historias de amor, entraron de la mano y también de la pata, Silvhi Silvhi Silvhina, Carioca Surfista y Coraggio, detrás de ellos venia un comité de Greenpeace, el Dalai y doscientos Lamas, La Portela más charmosa de Río y algunos voluntarios perdidos que no sabían que causa apoyar. Carioca tenía una enorme maleta en las manos de las cosas que Silvhina acumulaba de sus múltiples mudanzas por si acaso estallaba la guerra entre Brasil y la más pequeña de las Guyanas.
Había de todo, zapatos de las pieles más exóticas, un abrigo de piel de pingüino, un par de collares con piezas talladas en el marfil más fino, un elegante sombrero de piel de tigre blanco y otras minucias del tipo, en el fondo estaba un celular cuyo directorio tenía un solo numero registrado, Lagarto Juez decía…. Si, era Silvhina la que, aprovechando su vasta experiencia en administración dentro el sector turístico, dirigía al Lagarto en sus cuantiosas búsquedas de materiales o animales extravagantes, misma que era interrumpida puntualmente por el concurso del chistoretongo. El público no daba crédito a lo que estaba presenciando, Silvhina trató en vano de distraer la atención bailando un poco de zamba arriba de la tabla de surf del gran Ricardo, se transformaba en agua, en mujer maravilla, en reina de la primavera, en todo lo que se le ocurría, pero de nada le sirvió. Silvhina es simpre Silvhina, a pesar de este par de mentiritas.
A este punto del show había muchas cosas que giraban en nuestras cabezas, habíamos aprendido que “cosa” extraña es una Martha y como una Martha flaca se llama Mirta y como Ema aunque no lo quiera, es siempre una Martha. Los desintegrados encontramos nuestro estado ideal cuando Alucard en uno de sus relatos nombró, en la voz a veces demasiado rápida del Pirata, algo parecido a la airbag… y ahí fue donde nuestro sueños se hicieron realidad, donde encontramos esa palabra que le faltaba al diccionario para describir una permanente sensación por demás placentera, la Lerma.
Ahogados de ese estado lermatico, llegó el momento de la publicidad, una publicidad muy extraña: Prosenex limpiador cremoso, Prosenex te hace más fácil limpiar... Acá las cosas fluyen solas, bien siempre bien, enfrente están los árboles hace más de cien años que no hacen nada y están, llueve. Hace un rato estaba en la cama después de coger sin ese: te veo mañana? mientras pienso en la muerte de mi tío, abrazo a su hijo de nueve años en un hospital sucio en medio de tantos gritos. La elección de un ataúd pagado en módicas cuotas me lleva a leer las condiciones del contrato, como quien lee las instrucciones de uso de un shampoo mientras cagas… y los árboles siguen ahí, mientras leo como suscribirme a Encaso, yo ofrecí unos mangos pensando que los ofendo, mientras ustedes escriben las faq’s… Ya sabes, escucha boludito del orto, la reputa madre que te pario....
Así se mostró por última vez Ojos Rojos, ojos rojos de llorar de impotencia, de ver sin encontrar lo que busca o que quizá no está buscando, ojos rojos de Resistir, si con mayúscula, ojos rojos de ser solo Ojos rojos, de ser otro, de ser en el Otro, con nosotros, en medio de esta dramática normalidad.
Un día se alejó definitivamente de la ventana desde donde miraba la enésima prueba de la eterna tortura de estar demasiado vivos. Mente oxidada pensó lo mismo, casi al mismo tiempo pero en un mundo diferente, un día se encontraron en un callejón con Laurita la hermana del Norteño, el Robert Tapatio, el Coyote Malo de un Pie y tantos que decidieron estar un poquito más cerca de la Nave.
Todo se conjugó para que en el más intimo de los monólogos Voodoo Gang nos contara de su harem perpetuo y de los puteros tapatíos, prosiguió su intervención con una frase categórica para todas las mujeres: no hay que hablar chicas, no es necesario hablar si se trata solo de sexo… Si, sexo y otras bestias, mismas que desmenuzó con su cómplice por excelencia, la Licenciada Mónica. Cuántas cortesanas lloraron el día que el Rey de Guadalajara se nos casó, calladito calladito por meses, un día antes del evento nos avisa que su corazón pertenece a una reina purépecha.
Entre llantos femeninos llegó El Rolas, asustadísimo nos contó como se había quedado dormido durante un viaje mientras escuchaba Encaso y eso le costó un gran susto en la carretera. No le pasó nada, por suerte y siguió su viaje con los ojos más abiertos que los del Pinche Muñeco de la Tele.
Mientras esto pasaba, Molinda estaba entre los cerros, abajo y de cabeza, pero siempre a la derecha del escenario nos hizo partícipes de su eterna búsqueda, del master, del amor, de la justicia, de la verdad, todo esto mientras su madre pescaba tremenda tifoidea y su hija deambulaba por las noches sin poder dormir. Nos hizo viajar con ella de Honduras a Nicaragua, buscando maestrías frecuentadas por hombres guapos, no de esos canillitas que piden limosna en las combis de Lima, guapos, educados y ricos, claro si les gusta Nazareth, mejor. El Lagarto y El Pirata la jodían constantemente, le cargaban caña dura, sin embargo ella congruente a sus ideales y al amor por la María Tijuana, seguía ahí, desbordada de historias.
Milan de Garkeler entró en ese momento al ruedo con su hermana rockera, la madre de ambos iba detrás rociando agua bendita para curar a esta muchacha de la extraña enfermedad que la hacía escuchar esas canciones del demonio. El Autista nos contaba en tanto, que no soporta a la mujer de su papá mientras le decía: no somos pobres, no somos pobres, en una absoluta regresión a su infancia.
Fue en ese justo momento que el Lagarto anunció al publico que había decidido no ser Mick Jagger, que quería ser pobre pero feliz, el Pirata tratando de explicar las razones de Lagarto solo alcanzó a decir: es que te nace un Mick Jagger y luego te nace un Keith Richards y luego te nace el resto del mundo, en sincera actitud de desesperanza.
Lagarto canceló ahí mismo de su cabeza esa imagen donde atravesaba un puente que partía del helipuerto del Hotel más Inn de Río de Janeiro y bajaba hasta el corazón de la Playa de Copacabana, mientras miles y miles de groupies estiraban la mano para ser tocadas por él o solo acariciadas por la estela de viento que dejaba a su paso la gabardina en piel violeta que endosaba. Un codazo del Pirata lo regresó al teatro, desconsolado desapareció por un momento para regresar con una gran bandeja de exquisitos platos mexicanos, un postre a base de peras a la menta y una bebida amarilla hiperalcohólica que había hecho con sus propias manos.
Lagarto nos contó que en la cocina se había encontrado a la Pam y que pronto saldría a deleitarnos con una clase de cocina que había preparado junto al equipo de cocineros del Ganso Salvaje y de Ze Malinha. Los tramoyistas estaban disponiendo todo para tal fin, cuando un grupo de personas cruzaron todo el escenario como huyendo de alguien o de algo, ese algo era la Pam y esas personas eran los familiares de Alguien de la Calle quienes corrían despavoridos, sin que nadie supiera porqué. Al final los ánimos se calmaron cuando la Pam se nos puso nostálgica y pedía a gritos regresar a su Hermosillo querido, cómo no va a ser bonito Hermosillo, dijo genialmente el Pirata.
Pollatrón entró sin avisar e incitó al publico a una gran ovación para recibir a su maestro, al viejo Búho Eliomar, se sentó frente a él y entablaron una plática que se prolongó horas y horas, al final todos estaban ansiosos por la entrega de los premios y en un actitud de humildad casi predecible el Viejo cedió y fue así que llego el momento en que le daría el galardón máximo a su más acérrimo enemigo…. Un instante después lo bajo de las estrellas y manifestó que la guerra continua.
De que maíz es Palomita Forty??? Es esta la pregunta fundamental que el público se hacía, mientras esta sexy Peruana entraba con libertad y desenfreno al escenario, miles de videos se alternaron en las pantallas, un cúmulo de fotos de fiestas deliradas, de carros con pinga, de clases de aviación, de se que seeee. No se hizo esperar la presencia casi obligada del Profesor Monk Reynolds quien disertó con ella por un rato, al final todo terminó en un pequeño empujón que lanzó al académico fuera de escena entre cosas de utilería que se rompían mientras caía.
Algunas voces comenzaron circular por la gradería, se fueron haciendo más fuertes, Encaso se acaba, se fueron al carajo, hay que suscribirse, bla, bla, bla… Quién sabe que escuchó Palomita desde el escenario que en un grito descomunal y dirigiéndose al publico dijo: No volveré a escuchar Encaso hasta que no vuelva ser gratis, sin haber entendido nada de nada, quizá habia tomado tequila, es de todos sabido que con el tequila borra cinta la Forty, de cualquier modo. Palomita es la única que puede demostrar su solidaridad absoluta con la Resistencia de esa forma.
El show termino por esta ocasión con la entrada de un Panda al escenario, ataviado en colores predecibles pero con un aire decididamente encantador, se situó en la parte central y bajo la luz cenital dijo: quiero ser Thor… nadie lo escuchó, aparentemente el audio se descompuso en ese momento. Solo el Lagarto que era quien estaba cerca de él, intentó en repetidas ocasiones convencerlo de desistir y al final, en un acto suicida el Panda saltó hacia las gradas cayendo en manos de los trescientos arquitectos que en primera fila ahora no saben que hacer con un panda en la oficina.
Campanita empezó a volar sobe todo el escenario y se despidió de todos dejando un collage de interpretaciones fugaces, de leyendas y de nombres contundentes, de nuevos ingresos con prometedoras historias. Es así que velozmente desfilaron Petete y Danilo, el Mítico y su música, El Maliente y su abuela con su mota , Verito Najera y sus cuatro fantásticos, Deoxys, Urpi y el Mapache Osvaldo, El Colo, Aaaaare youuu ready nuestro charolastra Charlie y Joyce la Kitty, El Cowa, la linda Yari, No me dura limpio el auto, La encantadora Susy Busy y muchos más…
Se cerró el telón con una voz aguda que decía: Holaaaa, Holaaaa, Holaaaa, Hola Juannn, vos me llamaste…
El show prosiguió en condiciones normales, sin vasos rotos del Mico, sin gemidos de la Muda y sin grillitos zumbadores dentro de las orejas del Sr. Lagartija. Fue en este momento que el silencio se tornó incómodo y la gente comenzó a corear al Lobo. El Lobito no quería subir al escenario, parecía molesto o cansado, quizá un poquito viejo, pero la gente con gritos demandó su genialidad y congruencia, las historias de Momoxtlan siempre son bienvenidas. Entro caminando lento y chueco por una contractura muscular que todos pensamos fuese un estigma, no obstante su discurso fue claro y contundente, con tres frases bien articuladas nos convenció a todos de ir a la huelga con su Padre quien, extrañamente, acumulaba más años de vida y menos de trabajo.
Las luchas sociales marcaron la vida del Lobo, en la escuela era abstemio y destruía coches de los profes, al mismo tiempo que sacaba diez en todas sus materias, odiaba a los nerds, ñoños y demás figuras mutantoides que lo rodeaban. Al final de su relato mandó al carajo a algunos de los nuevos oyentes y recordó episodios del animal peludo que pedía encarecidamente, devolvieran la ropa.
La primera en abandonar el escenario fue Doña Teresa y detrás de ella el Lobo, fue así como dieron paso a las huestes del Micotlán quienes danzando de la mano de los Marineros Escoceses y comandados por Al Caponi, adornaron la entrada de un pequeñito que parecía tener flojera… Era un chiquillo muy despierto, muy hijo de su reeeee….. leona madre, que con frases dislocadas nos hacía reír demasiado. Nos hubiera enternecido, si tuviéramos la capacidad de hacerlo, decía el Pirata. Leoncito de la mano de sus hermanitos y de sus padres enredados entre tanto mangle, finalizó la intervención familiar diciendo: chingatumale…
Luego el Bellotero nos contó del día que decidió tener una vida sana, cambió su estilo de vida por una cosa que lo erosionaba dentro, en la panza creo. Ahora anda en los barrios mas bajos conociendo viejos amigos que no recuerda. No celebra su cumpleaños con chelas… o pospone el cumple o pospone la salud, al final decide invitar a su amigos a ver películas en casa. Obvio nadie va.
A propósito de barrios bajos, Don Rovaro nos contó de cómo la mujer más sexy del planeta, reina de los arrabales más oscuros, movía su cuerpo, mientras moría entre chispas que le entraban por sus pies ante la mirada atónita y las lagrimas de aquel desgraciado taxista que no supo interpretar.
Este inquietante relato se fue diluyendo por la conversación que Gaigin inició con Gualquiria en la que hablaban de pequeños detalles de Japón que solo ellos conocen, uno in situ y otra en Alemania. Gaigin iba guardando sus múltiples giri choko mientras decía que seguiría estoico a la espera del maigi choko, fue en ese justo momento que Lagarto y Pirata se trabaron en una única, pero confusa voz que decía chokobananmago, mangochokobanana o algo por el estilo.
Gaigin, distraído como es su naturaleza, al final desvió la platica para hablarnos de la gestación de los conejos, un tema trascendental que a pesar de que no causó impacto del sexo de las tortugas o de que lado se sube el caballo, nos quitó un poquito lo orgullosamente ignorantes que somos.
Rompiendo la seriedad del argumento entró El Adolfo, trastornado preguntaba al público: porque en los exámenes que hago si las opciones de calificación son A, B ó C, a mi me ponen siempre cuatro??? Pregúntale a tu psicóloga gritó alguien en las primeras filas, ya no voy dijo el Adolfo… no le quedó más que seguir en compañía de los changos de Alberdi y del enano Humberto, que a falta de minitas la única opción que les queda era la de emborracharse. Estaban entre copa y copa cuando en un halo de luz celestial inundó el teatro y situó la atención al centro del escenario… si, si si es ella Inés, fue lo último que alcanzó a decir el Adolfo en voz baja cuando volvieron a su mente todas las fantasías que tanto tiempo maduró perdido en los suaves pliegues de esa mujer…. pero lamentablemente alguien se le adelantó dando una redondez particular a aquella sensual figura.
Al Adolfo le heredaron un apellido que la gente aprovecho para reír un poco, pero no solo eso fue motivo de múltiples huellas en su personalidad, ahí queda para la posteridad su playmobil montañés y su saco de piedritas, sus amigos divirtiéndose en los boliches, mientras él jugaba con unos cochecitos rojos en llamas, su evolución fue lenta, dice el Lagarto.
Perdidos en las ramas del árbol genealógico Pelufo y dándonos cuenta que todos somos familiares del Adolfo, entró a escena una singular pareja, se abrazaban y se alejaban, se decían cosas al oído y a veces gritaban al público esperando una opinión… cuánto nos deleitamos con la telenovela de la Mantis y el Conde Lukanor!! el drama fue tan largo y desgarrador que el Pirata desesperado, se ofreció calzar una diminuta tanga para entrar clandestinamente en el cuarto del Conde y acabar con su sufrimiento, el Lagarto por su parte amenazó con quitarle el titulo nobiliario. La tragedia terminó cuando una canción sangrante despidió ambos de la escena y no se supo más de ellos.
A propósito de historias de amor, entraron de la mano y también de la pata, Silvhi Silvhi Silvhina, Carioca Surfista y Coraggio, detrás de ellos venia un comité de Greenpeace, el Dalai y doscientos Lamas, La Portela más charmosa de Río y algunos voluntarios perdidos que no sabían que causa apoyar. Carioca tenía una enorme maleta en las manos de las cosas que Silvhina acumulaba de sus múltiples mudanzas por si acaso estallaba la guerra entre Brasil y la más pequeña de las Guyanas.
Había de todo, zapatos de las pieles más exóticas, un abrigo de piel de pingüino, un par de collares con piezas talladas en el marfil más fino, un elegante sombrero de piel de tigre blanco y otras minucias del tipo, en el fondo estaba un celular cuyo directorio tenía un solo numero registrado, Lagarto Juez decía…. Si, era Silvhina la que, aprovechando su vasta experiencia en administración dentro el sector turístico, dirigía al Lagarto en sus cuantiosas búsquedas de materiales o animales extravagantes, misma que era interrumpida puntualmente por el concurso del chistoretongo. El público no daba crédito a lo que estaba presenciando, Silvhina trató en vano de distraer la atención bailando un poco de zamba arriba de la tabla de surf del gran Ricardo, se transformaba en agua, en mujer maravilla, en reina de la primavera, en todo lo que se le ocurría, pero de nada le sirvió. Silvhina es simpre Silvhina, a pesar de este par de mentiritas.
A este punto del show había muchas cosas que giraban en nuestras cabezas, habíamos aprendido que “cosa” extraña es una Martha y como una Martha flaca se llama Mirta y como Ema aunque no lo quiera, es siempre una Martha. Los desintegrados encontramos nuestro estado ideal cuando Alucard en uno de sus relatos nombró, en la voz a veces demasiado rápida del Pirata, algo parecido a la airbag… y ahí fue donde nuestro sueños se hicieron realidad, donde encontramos esa palabra que le faltaba al diccionario para describir una permanente sensación por demás placentera, la Lerma.
Ahogados de ese estado lermatico, llegó el momento de la publicidad, una publicidad muy extraña: Prosenex limpiador cremoso, Prosenex te hace más fácil limpiar... Acá las cosas fluyen solas, bien siempre bien, enfrente están los árboles hace más de cien años que no hacen nada y están, llueve. Hace un rato estaba en la cama después de coger sin ese: te veo mañana? mientras pienso en la muerte de mi tío, abrazo a su hijo de nueve años en un hospital sucio en medio de tantos gritos. La elección de un ataúd pagado en módicas cuotas me lleva a leer las condiciones del contrato, como quien lee las instrucciones de uso de un shampoo mientras cagas… y los árboles siguen ahí, mientras leo como suscribirme a Encaso, yo ofrecí unos mangos pensando que los ofendo, mientras ustedes escriben las faq’s… Ya sabes, escucha boludito del orto, la reputa madre que te pario....
Así se mostró por última vez Ojos Rojos, ojos rojos de llorar de impotencia, de ver sin encontrar lo que busca o que quizá no está buscando, ojos rojos de Resistir, si con mayúscula, ojos rojos de ser solo Ojos rojos, de ser otro, de ser en el Otro, con nosotros, en medio de esta dramática normalidad.
Un día se alejó definitivamente de la ventana desde donde miraba la enésima prueba de la eterna tortura de estar demasiado vivos. Mente oxidada pensó lo mismo, casi al mismo tiempo pero en un mundo diferente, un día se encontraron en un callejón con Laurita la hermana del Norteño, el Robert Tapatio, el Coyote Malo de un Pie y tantos que decidieron estar un poquito más cerca de la Nave.
Todo se conjugó para que en el más intimo de los monólogos Voodoo Gang nos contara de su harem perpetuo y de los puteros tapatíos, prosiguió su intervención con una frase categórica para todas las mujeres: no hay que hablar chicas, no es necesario hablar si se trata solo de sexo… Si, sexo y otras bestias, mismas que desmenuzó con su cómplice por excelencia, la Licenciada Mónica. Cuántas cortesanas lloraron el día que el Rey de Guadalajara se nos casó, calladito calladito por meses, un día antes del evento nos avisa que su corazón pertenece a una reina purépecha.
Entre llantos femeninos llegó El Rolas, asustadísimo nos contó como se había quedado dormido durante un viaje mientras escuchaba Encaso y eso le costó un gran susto en la carretera. No le pasó nada, por suerte y siguió su viaje con los ojos más abiertos que los del Pinche Muñeco de la Tele.
Mientras esto pasaba, Molinda estaba entre los cerros, abajo y de cabeza, pero siempre a la derecha del escenario nos hizo partícipes de su eterna búsqueda, del master, del amor, de la justicia, de la verdad, todo esto mientras su madre pescaba tremenda tifoidea y su hija deambulaba por las noches sin poder dormir. Nos hizo viajar con ella de Honduras a Nicaragua, buscando maestrías frecuentadas por hombres guapos, no de esos canillitas que piden limosna en las combis de Lima, guapos, educados y ricos, claro si les gusta Nazareth, mejor. El Lagarto y El Pirata la jodían constantemente, le cargaban caña dura, sin embargo ella congruente a sus ideales y al amor por la María Tijuana, seguía ahí, desbordada de historias.
Milan de Garkeler entró en ese momento al ruedo con su hermana rockera, la madre de ambos iba detrás rociando agua bendita para curar a esta muchacha de la extraña enfermedad que la hacía escuchar esas canciones del demonio. El Autista nos contaba en tanto, que no soporta a la mujer de su papá mientras le decía: no somos pobres, no somos pobres, en una absoluta regresión a su infancia.
Fue en ese justo momento que el Lagarto anunció al publico que había decidido no ser Mick Jagger, que quería ser pobre pero feliz, el Pirata tratando de explicar las razones de Lagarto solo alcanzó a decir: es que te nace un Mick Jagger y luego te nace un Keith Richards y luego te nace el resto del mundo, en sincera actitud de desesperanza.
Lagarto canceló ahí mismo de su cabeza esa imagen donde atravesaba un puente que partía del helipuerto del Hotel más Inn de Río de Janeiro y bajaba hasta el corazón de la Playa de Copacabana, mientras miles y miles de groupies estiraban la mano para ser tocadas por él o solo acariciadas por la estela de viento que dejaba a su paso la gabardina en piel violeta que endosaba. Un codazo del Pirata lo regresó al teatro, desconsolado desapareció por un momento para regresar con una gran bandeja de exquisitos platos mexicanos, un postre a base de peras a la menta y una bebida amarilla hiperalcohólica que había hecho con sus propias manos.
Lagarto nos contó que en la cocina se había encontrado a la Pam y que pronto saldría a deleitarnos con una clase de cocina que había preparado junto al equipo de cocineros del Ganso Salvaje y de Ze Malinha. Los tramoyistas estaban disponiendo todo para tal fin, cuando un grupo de personas cruzaron todo el escenario como huyendo de alguien o de algo, ese algo era la Pam y esas personas eran los familiares de Alguien de la Calle quienes corrían despavoridos, sin que nadie supiera porqué. Al final los ánimos se calmaron cuando la Pam se nos puso nostálgica y pedía a gritos regresar a su Hermosillo querido, cómo no va a ser bonito Hermosillo, dijo genialmente el Pirata.
Pollatrón entró sin avisar e incitó al publico a una gran ovación para recibir a su maestro, al viejo Búho Eliomar, se sentó frente a él y entablaron una plática que se prolongó horas y horas, al final todos estaban ansiosos por la entrega de los premios y en un actitud de humildad casi predecible el Viejo cedió y fue así que llego el momento en que le daría el galardón máximo a su más acérrimo enemigo…. Un instante después lo bajo de las estrellas y manifestó que la guerra continua.
De que maíz es Palomita Forty??? Es esta la pregunta fundamental que el público se hacía, mientras esta sexy Peruana entraba con libertad y desenfreno al escenario, miles de videos se alternaron en las pantallas, un cúmulo de fotos de fiestas deliradas, de carros con pinga, de clases de aviación, de se que seeee. No se hizo esperar la presencia casi obligada del Profesor Monk Reynolds quien disertó con ella por un rato, al final todo terminó en un pequeño empujón que lanzó al académico fuera de escena entre cosas de utilería que se rompían mientras caía.
Algunas voces comenzaron circular por la gradería, se fueron haciendo más fuertes, Encaso se acaba, se fueron al carajo, hay que suscribirse, bla, bla, bla… Quién sabe que escuchó Palomita desde el escenario que en un grito descomunal y dirigiéndose al publico dijo: No volveré a escuchar Encaso hasta que no vuelva ser gratis, sin haber entendido nada de nada, quizá habia tomado tequila, es de todos sabido que con el tequila borra cinta la Forty, de cualquier modo. Palomita es la única que puede demostrar su solidaridad absoluta con la Resistencia de esa forma.
El show termino por esta ocasión con la entrada de un Panda al escenario, ataviado en colores predecibles pero con un aire decididamente encantador, se situó en la parte central y bajo la luz cenital dijo: quiero ser Thor… nadie lo escuchó, aparentemente el audio se descompuso en ese momento. Solo el Lagarto que era quien estaba cerca de él, intentó en repetidas ocasiones convencerlo de desistir y al final, en un acto suicida el Panda saltó hacia las gradas cayendo en manos de los trescientos arquitectos que en primera fila ahora no saben que hacer con un panda en la oficina.
Campanita empezó a volar sobe todo el escenario y se despidió de todos dejando un collage de interpretaciones fugaces, de leyendas y de nombres contundentes, de nuevos ingresos con prometedoras historias. Es así que velozmente desfilaron Petete y Danilo, el Mítico y su música, El Maliente y su abuela con su mota , Verito Najera y sus cuatro fantásticos, Deoxys, Urpi y el Mapache Osvaldo, El Colo, Aaaaare youuu ready nuestro charolastra Charlie y Joyce la Kitty, El Cowa, la linda Yari, No me dura limpio el auto, La encantadora Susy Busy y muchos más…
Se cerró el telón con una voz aguda que decía: Holaaaa, Holaaaa, Holaaaa, Hola Juannn, vos me llamaste…












